La relación de consumo comienza desde el momento en que el consumidor toma conocimiento de un producto o un servicio y su protección incluye todas las etapas de su actuación en el mercado.

Por consiguiente, el derecho asiste al consumidor tanto en la etapa pre-contractual (desde que el consumidor toma conocimiento del producto o servicio: por ejemplo,  cuando lo ve en una vidriera o cuando recibe una publicidad determinada) como en la etapa contractual (cuando el consumidor contrata efectivamente, en modo implícito o explícito, la adquisición de un bien o la prestación de un servicio) e inclusive en la instancia post contractual (por ejemplo, en aquellos casos en los cuales se pretende el cobro de cargos luego de la baja de un servicio).